De estar a punto de desaparecer, el filete porteño pasó a ser Patrimonio Cultural Inmaterial no solo de Argentina, sino del mundo. Te invitamos a que conozcas cuáles fueron los antecedentes y acciones concretas que le dieron el máximo reconocimiento a este arte tan porteño.

El filete porteño, técnica pictórica tradicional nacida en la Ciudad de Buenos Aires, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2015. El mismo se caracteriza por la combinación de colores vivos con estilos tipográficos específicos. 

Primeramente tuvo lugar en los carros, camiones y colectivos. Posteriormente tuvo que mudarse a otros soportes como caballetes, paredes, vidrieras y carteles para seguir existiendo, debido a que se vio en riesgo de desaparecer por prohibiciones y porque dichos soportes se dejaron de utilizar 一por ejemplo, los carros一. Hoy en día podemos ver este arte en cuanto objeto el fileteador o la fileteadora desee, o en cuanto objeto el cliente solicite.

Nacido de la clase obrera inmigrante a finales del siglo XIX y principios del XX, nos dejó su legado hasta hoy en día que, gracias a las acciones de protección y salvaguarda, como sociedad, esperamos poder continuarlo.

Volviendo al patrimonio, muchas acciones se tuvieron que llevar a cabo para darle al filete el reconocimiento y la protección que necesitaba y merecía. Por eso, en este artículo te invitamos a conocer los detalles de la postulación del filete porteño para obtener la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

Antecedentes

Para que el fileteado llegase a ser Patrimonio Cultural Inmaterial, además de llevarse a cabo acciones específicas, hubo sucesos que lo fueron acercando hasta el título obtenido. Veamos algunos antecedentes:

  • En el año 1970, los artistas plásticos Esther Barugel y Nicolás Rubió llevaron al filete por primera vez a una galería de arte. Explicaron que no fue sencillo dar con los fileteadores y convencerlos de que participen. Otra cuestión fue que no cualquier galería quería abrir sus puertas para exponer tablas de carros fileteadas 一pensemos que el filete era un oficio que poco y nada se lo relacionaba con el arte de exposición一. Además, los artistas publicaron un libro con la ayuda del Fondo Nacional de las Artes que fue, hasta ese momento, la única investigación que había del filete porteño.
  • Debido a su fragilidad y su estilo único, la Ciudad de Buenos Aires en el año 2005 sancionó la Ley 1941 que declaró al filete porteño Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2006 se logró dicha declaración. 
  • Mediante la Ley 2350 en el año 2007, se instauró la Exposición Permanente del Arte del Fileteado Porteño en el Museo de la Ciudad y la realización de un concurso anual con premio adquisición. Aquí comprobamos cómo esa primera exposición del filete llevada a cabo por Barugel y Rubió, fue lo que dio comienzo a una sucesión de pasos para ver al filete como arte.
  • A medida que el fileteado iba ganando más reconocimiento, los fileteadores también. Se declaró Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a tres fileteadores: Luis Zorz (año 2011), Alfredo Genovese (año 2012) y Elvio Gervasi (año 2013). Además, años anteriores (1996), Martiniano Arce recibió la máxima distinción de “Personaje Ilustre” de la Ciudad de Buenos Aires por ordenanza municipal.
  • Otro de los antecedentes importantes fue la creación de la Asociación de Fileteadores en el año 2012. Muchas exposiciones son llevadas a cabo desde la misma, y veremos que también fue una pieza clave para la postulación del filete a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. 

La UNESCO incorpora una lista de Patrimonio Cultural Inmaterial

La UNESCO incorpora la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial en el año 2003. Esto se dio principalmente por la mayor representatividad que tuvieron los países asiáticos, cuyo patrimonio cultural no se adecuaba a los criterios que poseía la Convención de Patrimonio Cultural hasta ese momento.

Hasta el año 2014, cuando fue presentada la Postulación del Filete Porteño a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de UNESCO, la región latinoamericana representaba el 14% de los elementos inscriptos hasta ese momento (año 2014), estando a la cabeza Colombia (ocho elementos), Perú y México (siete elementos) y Brasil (cinco elementos). Hasta ese momento, Argentina solo tenía al Tango de forma compartida con Uruguay.

¿Cómo se llevó a cabo la postulación?

Luego de exponer algunos antecedentes y ver el camino que se hizo para llegar hasta esta instancia, pasemos a hablar de las acciones concretas que se llevaron a cabo para que el filete porteño obtenga su declaratoria:

  • A comienzos del año 2014, la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico (DGPeIH) conformó un equipo de trabajo de Patrimonio Cultural Inmaterial con el objetivo de llevar a cabo el proceso de postulación del filete. El mismo fue coordinado por la Lic. Liliana Mazettelle, perteneciente a la Sección de Historia Oral de la DGPeIH. 
  • Inicialmente se trabajó con miembros de la Asociación de Fileteadores, lo que dio como resultado una amplia y diversa participación. Además, también se contó con la participación inicial de la Dra. Mónica Lacarrieu, experta en Patrimonio Inmaterial y facilitadora de la UNESCO. 

Dinámica de la postulación

¿Cómo se organizó y llevó a cabo? Bueno, por una parte se organizaron talleres en los cuales se analizaron las ventajas y desventajas de la postulación, las exigencias de la UNESCO y el contenido específico de algunos puntos del formulario (como la definición del elemento, los factores que amenazan su continuidad y las posibles medidas de salvaguarda).

Por otra parte, se hicieron entrevistas a los fileteadores y fileteadoras, alumnos y clientes (muchas veces realizadas por los mismos fileteadores), para recoger los sentidos, valores y perspectivas sobre la práctica. Incluso se hicieron entrevistas a transeúntes para conocer su apreciación de la técnica, contarles la iniciativa de la postulación y pedirles su conformidad. Además, desde la DGPeIH se acompañó a los fileteadores en sus lugares de trabajo, ya sea en sus talleres, comercios o en las calles.

Los fileteadores convocados a los talleres fueron alternando su participación, contando con unas 15 personas en cada encuentro. Dichos talleres incluyeron distintas modalidades de trabajo, como exposiciones, debates y la proyección de fotografías con filetes de la ciudad. Dos técnicos del área audiovisual se encargaron de registrar todo.

Cabe mencionar que también se dio voz a los fileteadores que no formaban parte de la Asociación, como a Luis Zorz y a Martiniano Arce. De esta manera, se buscó representar al filete de la forma más diversa posible.

Quienes estuvieron a cargo de llevar adelante la postulación comenzaron a asistir a eventos relacionados con el filete con el objetivo de registrarlos, generar nuevos contactos y realizar nuevas entrevistas. Además, los mismos fileteadores solicitaron en ocasiones la participación de los miembros de Patrimonio Cultural Inmaterial para que den a conocer el proyecto de postulación. 

Una participación diversa

Cabe destacar que la postulación del filete se hizo, como ya mencionamos, con la idea de asegurar la mayor participación posible de la comunidad, tanto para la definición del elemento como para el diseño e implementación de acciones de salvaguarda. 

La participación de la comunidad fue clave porque el filete porteño tiene la particularidad de estar asociado a una tradición mayormente urbana, que comenzó con la llegada de los inmigrantes europeos. Siempre fue de la mano de sus habitantes, ya que los fileteadores eran empleados de carrocerías que mantenían el oficio; quienes mostraban orgullosos sus carros, camiones y colectivos eran los choferes, lecheros, verduleros… Y quienes podían ver el arte, era básicamente cualquiera que anduviese por las calles porteñas. De esta forma, el fileteado se consolidó como un elemento distintivo de la cultura porteña.

Se involucró a la comunidad que representaba una diversidad de roles asociados al mundo del filete: quienes enseñaban, quienes aprendían, quienes practicaban el oficio y vivían de ello, quienes lo practicaban como hobby, quienes hacían filete de forma tradicional y quienes se animaban a innovar.

Difusión

Para difundir el proyecto se recurrió a Internet y las redes sociales. Se utilizó la página web y se sumó a Facebook y YouTube, y se incorporó un mapa creado con Google Maps donde se situaron geográficamente las fotos tomadas de los comercios y espacios públicos que contenían filete. Además, los fileteadores y las fileteadoras compartían el contenido que quisieran en sus propios canales y redes sociales.

¿Cuáles fueron los resultados obtenidos? ¿Las acciones tuvieron éxito?

Si nos preguntamos si todo lo hecho sirvió de algo, la respuesta es un rotundo sí. Desde la DGPeIH, más allá de si la postulación resultase exitosa o no, se valoró la experiencia participativa del armado de la postulación y el registro ampliado que, consideraron, fueron exitosos. 

Especialmente se valoró la participación de los referentes del filete que reconocieron la importancia de haber generado un espacio de reflexión respecto a sus prácticas. También valoraron el que se haya dado un intercambio más fluido entre ellos. 

Celebración por la declaratoria del filete como Patrimonio de la Humanidad, dic 2015. Foto: El Barrio Pueyrredón.

Hubo intercambio de opiniones sobre el pasado, el presente y el futuro del filete, sus amenazas, sus posibilidades y su espacio dentro de la cultura inmaterial tanto de la ciudad como del país.

Por otra parte, se reconoció que la postulación sirvió para avanzar en un inventario participativo del Patrimonio Cultural Inmaterial de la ciudad, en un proceso abierto donde los protagonistas estén a cargo de establecer los límites de las prácticas y hacia dónde se deben dirigir las medidas de valorización y difusión. 

Como mencionamos, lo más importante fue haberle dado “voz y voto” a los verdaderos protagonistas e involucrados. Se abrió un nuevo camino para que los procesos de patrimonialización sean construidos por la propia comunidad, incorporando conflictos y tensiones, mostrando así su vigencia y las dos caras de la moneda. 

El haber logrado estas cosas ya fue un éxito para quienes estuvieron a cargo de la postulación y para quienes formaron y forman parte del mundo del filete. Sin embargo, al siguiente año (2015), se le sumó el éxito de la aprobación de la postulación para declarar al filete porteño Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. 

Bibliografía:

González Bracco, M., Salatino, P., Mazetelle, L., Barber, N. Subsecretaría de Cultura Pública y Creatividad, Ministerio de Cultura de la Nación. (2014). La Postulación del Filete Porteño a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de UNESCO: una Experiencia de Participación Comunitaria. 

El filete porteño de Buenos Aires, una técnica pictórica tradicional. UNESCO. https://ich.unesco.org/es/RL/el-filete-porteno-de-buenos-aires-una-tecnica-pictorica-tradicional-01069

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Acerca de Milagros Yegros

Milagros Natividad Yegros nació en Magdalena, Buenos Aires, el 20 de diciembre de 1998. Una vez finalizados sus estudios secundarios, realizó un curso de Coordinación Turística, lo que luego la llevó a estudiar turismo en niveles superiores. Es Técnica Superior en Turismo por Universitas La Plata y se ha perfeccionado en Comunicación Turística por la Organización Mundial de Periodismo Turístico. Ha trabajado como guía turística freelancer en su ciudad, para la revista digital española Mi Viaje y trabaja como comunicadora en la radio FM 100.9 y Frecuencia TV de Magdalena. Desde 2020 se desempeña como redactora en este proyecto de filete porteño, donde junto a Darío Dress, Director General de 054 Travel e ideador de este proyecto, trabajan codo a codo para acercar el filete porteño a la comunidad.

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