
El fileteado porteño desde la mirada de fileteadores: entrevista a Marcelo Sainz
En esta ocasión tuvimos el agrado de entrevistar a un fileteador porteño. El artista Marcelo Sainz nos contó qué significa el filete porteño para él y nos dio su punto de vista sobre el mismo, aportandonos valiosas experiencias personales.
Arrancando a hablar con Marcelo, nos cuenta que arrancó trabajando como letrista y que, con el tiempo, pasó a dedicarse al fileteado porteño. Actualmente trabaja para el turismo y público en general, para locales comerciales, publicidad y como maestro enseñando el filete tradicional.
¿Cuándo fue la primera vez que supiste sobre el fileteado? ¿Qué te generó?
“La primera vez que le presté atención fue cuando era muy chico. Teníamos la costumbre con mi papá de salir los domingos a la mañana y él me mostraba la ciudad, era como un ritual casi. Entonces una vez fuimos a San Telmo y vimos al maestro León Untroib, y ahí me llamó mucho la atención. Hubo algo ahí que me cautivó un poco; por primera vez le presté atención”. […]

“Desde muy chico me gustó y después me puse a investigar por qué. Veía en eso una posibilidad de sustento… lo podía adaptar cómodamente a lo que ya venía haciendo” —refiriéndose a su trabajo como letrista—.
Nos cuenta que su maestro fue José Espinosa, discípulo de Untroib, y continúa: «Habré estudiado a los 30 con él, y como a los 35 dije: “Bueno, me dedico a esto”; y me fui a una feria y comencé únicamente a trabajar con el filete, dándole prioridad dentro de lo que era mi trabajo de letras. Ya me dediqué de lleno al filete».
Al preguntarle sobre la técnica del filete, Marcelo Sainz nos dice que en la actualidad al filete se le incorporaron nuevos elementos. «Lo que lo diferencia de los clásicos es que son personales, no están afianzados. El elemento muchas veces es incorporado por el mismo cliente. Con la letra pasa lo mismo: la clásica siempre fue la gótica, pero el filete se abre un poco y trabaja con otras combinaciones de tipografía y crea nuevos estilos; va reorientándose según las necesidades del cliente […]. Lo llamamos arte popular porque está construido a partir del gusto popular».
Además de tu maestro fileteador, ¿tenés otros referentes en el filete?
«Y bueno, sí. El referente un poco de lo que yo considero una ortodoxia del filete, del que vos podés decir: “Bueno, este filete es un número, de ese concepto podés crear prácticamente como una escuela”, se llamaba Carlos Carboni. El lenguaje o el código que tiene es como un número […]. Y después obviamente tengo un montón de amigos que me encanta lo que hacen […]. Adrián Clara también, que es un amigo mío. Es gente que ya fue construyendo su propio estilo con el tiempo y es muy definido, muy personal. Y es filete, no tienen por qué ser todos iguales».
¿Cuáles considerás que son los retos que presentan en la actualidad de forma colectiva los fileteadores?
“En 2012 creamos el proyecto colectivo de trabajo que es la Asociación de Fileteadores. Trabajamos para difundir y promover el arte del filete. Nosotros estamos detrás de políticas que fomenten su difusión, su enseñanza siempre a partir del proyecto colectivo, que tiene que ver con una organización en la que no prevalezcan los egos y se puedan compartir los conocimientos y el disfrute de toda esa tarea […]. Somos como 200 socios y estamos siempre pendientes de que esto crezca y que los vínculos se afiancen; y que esté en todas las provincias, que sea más federal”.






Seguramente tendrás muchos recuerdos lindos relacionados al filete, ¿pero hay alguno que te venga ahora a la memoria, que tal vez haya generado algo especial en vos o haya marcado algo importante?
“Todos los recuerdos lindos siempre están relacionados con otros compañeros, con otros fileteadores, con la formación de la Asociación”.
Marcelo continúa contándonos que recuerda un evento en el Obelisco… fue cuando se declaró al filete porteño Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el 2015. Allí estaban las pantallas con los filetes, estaban las murgas, estaban los carros, los camiones… En sus palabras: «Eso fue re contra emocionante […]. Después es la vida. El filete es la vida de uno, estoy todo el tiempo pensando en eso. Es lindo vivir de esto».
Hoy en día, ¿cuál es tu vínculo con el filete? ¿Qué te transmite a vos, y qué deseás transmitir a otros?
“Lo que intento transmitir mucho no lo reconozco, lo experimento […]. A veces trato de pintar gente que no ha sido demasiado pintada. Pero básicamente es la continuidad de lo que hicieron otros antes… No me hago mucho planteo a la hora de pintar, simplemente lo siento, lo pinto y nada más”.

Me comentabas que tratás de pintar gente que no está tan vista en los filetes, ¿me darías algunos ejemplos?
“Por ejemplo, he pintado a Roberto Arlt… En un momento se pintaba a Gardel, a la Virgen de Luján, unos paisajes y nada más; no había mucho repertorio. He pintado a Isabel Sarli, a algún boxeador como Nicolino Locche… son como ídolos un poco de mi época también, los ídolos de los 70; son de los últimos años. Hasta que esos personajes adquieren su peso sobre la cultura puede tardar un tiempo […]. Maradona es un clásico, también lo será Messi como varios más. Ya dejó de existir ese solo ídolo”.

Por último, ¿cómo describirías en una palabra o frase al arte de filetear?
“Es mi sustento y también mi disfrute, mi placer por hacerlo. Es de lo que me gusta trabajar, de lo que me gusta vivir. En ese sentido soy un privilegiado, porque si bien me llevó un montón de tiempo consolidarme en algunas cosas, logré trabajar de lo que a mí me apasiona”.
Para saber más del trabajo de Marcelos Sainz o para tomar clases, te podés contactar con él a través de sus redes sociales: Instagram: marcelosainzfileteador | Facebook: Marcelo Sainz