Si volvemos a los primeros años del 2000, si volvemos a la calle Jean Jaures, nos encontraremos con el concurso “El Abasto y el fileteado porteño” ¿Sabés de lo que te hablamos? Quizás pasaste por allí y te topaste con este arte… 

El filete porteño es ese arte que caracteriza a la Ciudad de Buenos Aires… Con sus líneas, ornatos, flores, colores vivos, entre otros motivos, ha decorado desde principios del siglo XX en adelante, carros, colectivos, camiones y diferentes objetos. Además, las calles porteñas gracias a las paredes, vidrieras y carteles fueron y son embellecidas con esta técnica.

El filete es arte popular, es para todos. A diferencia de otros estilos de arte, tenemos el privilegio de encontrarlo también en las calles, como bien comentábamos. Una de esas calles emblemáticas en las que podemos encontrar filete es Jean Jaures entre Zelaya y Tucumán, en plena Ciudad de Buenos Aires.

Entre los años 2003 y 2004 se organizó el concurso “El Abasto y el fileteado porteño” organizado por el Museo Carlos Gardel. Específicamente, el concurso culminó en el 2004. 

Esta importante iniciativa revitalizó el arte del filete en los alrededores del barrio y, desde ese entonces, a la calle Jean Jaures al 700 se la conoce como Paseo del Fileteado. Así que, si todavía no tuviste la oportunidad de pasar por allí, te recomendamos que lo hagas y sientas la esencia del filete.

Te contamos más sobre este concurso…

Se inscribieron al concurso unos 80 fileteadores, de los cuales eligieron seis como ganadores para filetear los frentes de casonas antiguas que datan de principios del 1900. A su vez, de esos seis concursantes, se eligió a uno como ganador una vez que terminaron su trabajo.

Para una nota con Clarín, el secretario de Cultura Gustavo López en el día del concurso, expresó: “Buscamos recuperar el espacio público como un lugar de encuentro a través de la cultura. El fileteado está relacionado con la identidad porteña”.

Los propietarios de las casonas firmaron un acuerdo en el que se comprometieron a dejar intactos los frentes por al menos un año. Afortunadamente, al día de hoy podemos seguir disfrutando de esas fachadas. 

Los recuerdos de ese día…

El concurso buscó promover a nuevos artistas, y los seis participantes encargados de filetear aquellos frentes y aportarles vida, fueron Tulio Ovando, Mariano Cappielo, José “Cholo” Garín, Marcos Inza, Horacio Vega y Diego Prenollio

Nos fuimos un rato al pasado, a aquellos años para recordar lo que fue el concurso y, mejor aún, saber cómo fue vivirlo en primera persona. Por eso, les compartimos lo que charlamos con Diego Prenollio, uno de los concursantes:

¿Cómo fue la experiencia de haber participado?

“Huy, eso estuvo buenísimo. Fue hace muchísimos años ya (…). No sé cómo me enteré del concurso, la verdad es que no me acuerdo. Sí recuerdo que cuando lo vi decía que se iban a intervenir algunos frentes de la calle Jean Jaures. En el jurado estaba Alfredo Genovese, y también eran jurados la gente del Museo Carlos Gardel, que fueron quienes organizaron el concurso. No me viene a la mente el Director del Museo, pero era un tipo muy piola, y había otra chica que era como la curadora del concurso. Ellos tres eran jurado.

Recibían bocetos… No me puedo acordar si podías elegir cuál era el frente a intervenir o si te lo daban ellos. Eran cinco o seis frentes que se intervenían de casas viejas que las habían arreglado (…). Me acuerdo que cuando vi la foto que me tocó a mí, tenía una parte sin rebocar, le faltaba una puerta… Y después eso se arregló para el momento de pintar. Te daban una imagen muy bien hecha del frente de la casa y sobre eso se hacía el boceto. Y el boceto se entregaba con un pseudónimo en un sobre cerrado sin que se viera el nombre para que no hubiera ninguna preferencia, como suele haber a veces en los concursos. Y bueno, ahí se eligieron (…). Hubo mucha cantidad de bocetos, 50 y pico recuerdo; capaz que Alfredo se acuerde más, porque él estuvo en la selección de todo eso, fue jurado. Me puso muy contento porque yo en ese momento no era tanto lo que había hecho de filete; ya te digo, fue hace mucho tiempo eso (…)”. 

Diego continúa recordando lo que fue esa semana a puro arte: «Fue una experiencia maravillosa, porque fue como una semana entera de estar todos pintando a la vez en las paredes. Andamios en la calle, nos juntábamos a comer todos en la vereda… Ahí empecé a conocer a otros fileteadores; yo no conocía a ninguno. Había conocido sí al que había sido mi primer maestro, Jorge Dieguez, pero después no conocía a otros fileteadores. Me acuerdo que a mí me tocó una pared alta, muy alta. Eran dos pisos de una casa antigua, así que eran como cuatro cuerpos de andamio y había que pintar hasta arriba. Era un teatro (Teatro La Colada) el que me tocó a mí. Me acuerdo también que habían algunas restricciones en el concurso; por ejemplo no se podía hacer la cara de Gardel o a la Virgen de Luján, y no se podía poner texto. A mí me permitieron poner un texto porque era el nombre del teatro, pero no podíamos poner frases o cosas así. Tenía que ser con elementos básicos de filete: cintas, banderas, moños, flores, pájaros, ornatos, todo eso».

Tenemos entendido que por un año no se podían quitar los frentes fileteados ¿Siguen estando todos?

“Todos. Eso era un trato con los vecinos de que por un año lo tenían que mantener, y están todos (…).

Ahí estuvieron Mariano Cappiello; Horacio Vega, que hizo un frente muy alto rojo; Marcos Inza (…); Tulio Ovando, que era el único más grande… Los demás éramos todos más pibes; Tulio era un poquito más grande. Pero tendría 40 y algo, la edad que tengo yo ahora. Pasa que los otros teníamos veintipico. Tulio hizo un frente que sigue estando, un frente de un color bordó que tiene una persiana, así que fileteó la persiana, que es un trabajo de locos. Y fue muy piola, me acuerdo que iba a ayudarlo su papá. Su papá era letrista y fileteador, vivía en Salta. Le decían “El Lobo” a su papá, era un personaje. El tipo iba a pintar, se sentaba en una sillita. Morocho, con el pelo muy blanco, una boina, e iba de zapatos de charol, pantalón blanco y una camisa de seda color azul. Y pintaba así y jamás se manchó. Una maravilla. (También) estuvimos “Cholo” Garín y yo. Ahí también conocí a Gustavo Ferrari, que él no había hecho ningún frente pero sí fue a ayudar a Marcos, ellos dos eran amigos, y los dos estudiantes de Alfredo Genovese. Horacio también era estudiante de Alfredo. 

Y fue muy linda toda la experiencia, fue muy, muy divertido; y era estar pintando todos juntos, pasarnos datos, charlar… A mí me ayudaron un montón de amigos de ese momento, de Bellas Artes. Varias amigas fueron a ayudarme a pintar las bases, así que estuvo buenísimo.

El fileteador concluye: «Estuvo buenísimo, fue una experiencia muy piola. El día de la finalización del concurso se cortó la calle, hubo escenario, música en vivo… Estuvo buenísimo. Nos juntamos todos a comer… Fue una experiencia muy linda.

Y tuve la suerte de que eligieron a mi frente como ganador, porque después elegían un ganador. A todos nos dieron de premio pinturas, unas valijas, pinceles y algo de guita». 

Abasto a puro filete

La zona del Abasto es una de las más representativas del filete. Una de esas razones es la que te contamos. Si vas a conocer la Ciudad de Buenos Aires te recomendamos que no te pierdas del filete que hay por sus calles. Si ya conocés la zona pero no fuiste o, incluso si sos vecino de la Ciudad y no prestaste tanta atención, ahora tenés un nuevo motivo para observar al máximo. Incluso, hay tours especializados para que conozcas el filete a fondo.

Bibliografía:

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Acerca de Milagros Yegros

Milagros Natividad Yegros nació en Magdalena, Buenos Aires, el 20 de diciembre de 1998. Una vez finalizados sus estudios secundarios, realizó un curso de Coordinación Turística, lo que luego la llevó a estudiar turismo en niveles superiores. Es Técnica Superior en Turismo por Universitas La Plata y se ha perfeccionado en Comunicación Turística por la Organización Mundial de Periodismo Turístico. Ha trabajado como guía turística freelancer en su ciudad, para la revista digital española Mi Viaje y trabaja como comunicadora en la radio FM 100.9 y Frecuencia TV de Magdalena. Desde 2020 se desempeña como redactora en este proyecto de filete porteño, donde junto a Darío Dress, Director General de 054 Travel e ideador de este proyecto, trabajan codo a codo para acercar el filete porteño a la comunidad.

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