Diana Neumeyer es fileteadora porteña desde hace aproximadamente 10 años. Tuvimos el agrado de hablar con ella y de que nos comparta su experiencia en el fileteado porteño. De esta forma, podemos verlo un poco a través de los ojos de los artistas. 

¿Cuándo fue la primera vez que supiste sobre el filete? ¿Qué te generó?

“Yo vivía en Belgrano. Cerca de Barrancas de Belgrano, donde ahora está la estación, había como un playón gigante donde estaban los colectivos estacionados. Cada vez que volvía del colegio, veía los colectivos fileteados y ‘flashaba’, me encantaba”.

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«Siempre me gustó pintar; era más artista plástica, me gustaba dibujar, y la verdad se ve que nunca lo pensé como un arte o un oficio que yo podía aprender —refiriéndose al filete porteño— […]. Pero en realidad de grande, un día vi un pequeño aviso en una revista cultural de que daban un curso de fileteado porteño en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires, y ahí dije: “Yo quiero estudiar esto”. Fue como una iluminación, un ‘flash’».

Diana Neumeyer

Entonces podríamos decir que surgió como una curiosidad… Lo habías visto desde chica y se te despertó esas ganas de aprender hace unos años.

«Sí, hace más o menos unos 9, 10 años. En realidad académicamente el filete porteño no se dicta en las universidades o en escuelas de arte. La formación relacionada al filete porteño es informal. Entonces de alguna manera, al ver este curso yo dije: “Ah bueno, se puede estudiar eso”, y ahí me enganché […]. Pero también esto es un tema… la educación, la formación en relación al filete porteño. La formación generalmente es de maestro a discípulo. Estamos tratando desde la Asociación generar otros espacios con el mismo modelo también de maestro a discípulo, pero generando algún tipo de formación más estandarizada, porque en las escuelas inclusive no se enseña. Ni en las primarias, ni en las secundarias ni en las de arte».

Sobre su formación, nos cuenta que cuando vio el curso, por algunos asuntos personales se le complicaba, por lo que empezó a buscar maestros y maestras con los que aprender: «Llamé a un par y finalmente empecé a estudiar en el 2009 aproximadamente con el maestro Pablo Peisa. Con él estuve unos cuantos años… me transmitió los saberes del filete porteño, hizo que me enamore del filete porteño. Llegó un momento en el que empecé a hacer algunos trabajos con él […] y después me sugirió cambiar de maestro. Es importante poder rotar de maestros y maestras, ya que cada uno tiene su propio estilo. Ahí empecé a estudiar con José Espinosa, es un gran letrista […] Es uno de los referentes porque fue discípulo del maestro León Untroib, así que estar en el taller con él fue sumamente enriquecedor».

¿Qué fue lo que más aprendiste de tu primer maestro?

Pablo Peisa me transmitió la pasión por el filete. Me acuerdo que yo quería entender cómo se hacían las sombras, cómo se hacían las luces… tenía mucha inquietud. Por supuesto empezamos con el dibujo, tardamos en llegar a la pintura. Y cuando me mostró cómo se daba ese volúmen, me emocioné, me puse a llorar. Era tan simple, pero para mí fue magia absoluta. Recuerdo esos momentos con Pablo que para mí fueron muy conmovedores”.

¿Cuál sentís que es tu fuerte en el filete? ¿Con qué te destacás más?

A mí me gusta mucho intervenir objetos. Objetos más bien antiguos, enlozados, objetos de metal […]. También cajas de herramientas, muebles, diferentes cosas para el hogar, percheros, portalápices… me gustan mucho los objetos en general”.

Me comentabas al principio que uno de tus mejores recuerdos en esto lo tuviste con tu primer maestro fileteador. ¿Tenés otros momentos que hayan sido muy memorables para vos?

“Tengo un montón de momentos. Yo tenía una compañera, una amiga fileteadora y además vecina: Silvia Dotta. Ella daba clases de filete porteño y llegó un momento en el que tenía muchos alumnos y me dijo que me los iba a mandar. Yo me resistí, no quería; daba vueltas… hasta que finalmente decidí hacerlo. Y empecé con mis primeros alumnos acá en mi taller y la verdad que fue una experiencia increíble. Yo me resistía, pensaba que no iba a poder transmitir nada, pero la verdad es que es muy enriquecedor enseñar porque uno aprende mucho. Y para mí termina siendo algo muy creativo también porque pienso cómo transmitir el oficio, cómo hacer que algo complejo sea entendible, y la verdad que me genera mucho entusiasmo poder enseñar. Me hace estar en grupo, lo cual a mí me gusta. Cada vez que vienen mis alumnos es una fiesta”.

Obra de Diana Neumeyer

Al día de hoy, ¿cuál es tu vinculación con el filete? ¿Qué te hace sentir?

“Bueno, dar clases me hace sentir […]. He realizado diferentes viajes para dar seminarios en el interior del país, eso es algo que me vincula mucho; la difusión y la promoción del filete porteño, y poder enseñarlo […]. Y no solo filetear; me gusta también la cuestión de poder generar proyectos, acompañarlos y promover la cultura. Es algo que me entusiasma, que me une mucho al filete”. 

Para vos, ¿qué transmite el filete? ¿O que deseás transmitir?

“Yo creo que lo que más transmite el filete porteño es algo hecho a mano, algo absolutamente artesanal, algo único; y eso emociona mucho. Cuando la gente ve un objeto, una tabla, o una chapa que dice su nombre es como que se emociona, porque es algo pensado para esa persona. Es un objeto único que nadie más tiene y es algo que está pensado especialmente para el otro. Eso creo que tiene un valor enorme. Tiene la individualidad de tener el nombre de la persona, y por otro lado, las banderas, escarapelas, flores, ornatos, volutas… que tienen que ver con lo auténticamente porteño y de identidad nacional. Yo creo que esa conjunción a mucha gente le resulta muy emocionante”.

Por último, ¿cómo describirías en una palabra o frase al arte de filetear?

“La palabra que se me viene a la cabeza es ‘amor’. Creo que el fileteado es un amor con el cual uno se apasiona. Y una vez que te enamorás, es muy difícil dejarlo. Creo que es una fuente de comunicación, una manera de vincularse con el otro y una manera de poder también promover nuestra identidad”. 

Para saber más del trabajo de Diana Neumeyer o para tomar clases, te podés contactar con ella a través de Instagram: diananeumeyerfilete o por teléfono: 11 4416-5179

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Acerca de Milagros Yegros

Milagros Natividad Yegros nació en Magdalena, Buenos Aires, el 20 de diciembre de 1998. Una vez finalizados sus estudios secundarios, realizó un curso de Coordinación Turística, lo que luego la llevó a estudiar turismo en niveles superiores. Es Técnica Superior en Turismo por Universitas La Plata y se ha perfeccionado en Comunicación Turística por la Organización Mundial de Periodismo Turístico. Ha trabajado como guía turística freelancer en su ciudad, para la revista digital española Mi Viaje y trabaja como comunicadora en la radio FM 100.9 y Frecuencia TV de Magdalena. Desde 2020 se desempeña como redactora en este proyecto de filete porteño, donde junto a Darío Dress, Director General de 054 Travel e ideador de este proyecto, trabajan codo a codo para acercar el filete porteño a la comunidad.

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