
Cecilia Calvet, presidenta de la Asociación de Fileteadores (primera parte)
Tuvimos el agrado de conocer y entrevistar a la fileteadora Cecilia Calvet, Darío visitando La Filetería y yo, Milagros, uniéndome a ellos de forma virtual. En una larga pero interesante charla, hablamos de todo. En esta primera parte de la entrevista, nos contó sobre sus inicios en este arte, sobre el rol de la mujer en el filete porteño y sobre sus colegas.
Entrevista realizada en Febrero de 2024 por Milagros Yegros y Darío Dress.
Milagros: ¿Cómo llegaste a ser fileteadora?
«Yo empecé en el 2015. Eh… yo tengo otra carrera, soy docente, soy Profesora de Lengua y Literatura y tengo más de 20 años de ejercicio en la docencia en escuelas medias. Y bueno, en el 2015 me mudé a La Boca. Yo soy de un pueblito del interior, hacía unos años que vivía en Capital, pero vivía en otro barrio.
Cuando me mudo a La Boca yo iba a pagar el alquiler a un lugar que al frente había un cartel que decía ‘Clases de Fileteado’, muy cerquita de la cancha de Boca. Y ahí es como que se me despertó… Nunca había pensado en que eso se podía estudiar o se podía hacer, que se podía aprender. Así que bueno, ahí empecé como un pasatiempo y en poquito tiempo me di cuenta que quería seguir profundizando. Ahí hice como mis primeras clases y muy poquito tiempo después me escribió Memo Caviglia, que en el momento en el que quería avanzar más le consulté si daba clases. Estaba en Mataderos… entonces a mí me quedaba muy lejos. Él se comunica conmigo para avisarme que en la Asociación (de Fileteadores) había alquilado una sede en San Telmo y que él empezaba a dar clases. Así que empecé con él en 2017 creo, a principios del 2017; y estuve dos años con él. Y ahí en ese taller que hice con Memo en la sede de Balcarce, en un momento éramos casi todas mujeres. Y en esas charlas bien de taller cuando uno está pintando, charla, charla y charla, como que varias coincidimos en que nos gustaría vivir de esto. O sea, que nos gustaría vivir del filete.

Yo estaba en plena crisis vocacional —comenta entre risas—. O sea, quería dejar la escuela, ya no me sentía a pleno. Y había logrado todas las cosas que un docente quiere lograr: tener todas las horas concentradas en una escuela, la cantidad de horas necesarias como para vivir… Cosas que te cuestan años en la docencia. Es como que tenía todas las cosas ideales y no era feliz; entonces en ese momento dije: “Bueno, si tengo todo y no soy feliz, significa que no vamos bien”. Así que bueno, más o menos fue en el 2019 que pude dejar de dar clases, o sea pre pandemia. Yo arranqué la pandemia habiendo dejado la escuela».
Milagros: Claro, un escenario complicado. Además acostumbrada, como vos decís, a un buen trabajo en la docencia (…).
«Lo que sí, no es algo fácil dedicarse al filete. Necesitás muchas horas de pintar para poder hacer algo que sea relativamente profesional. La verdad que el filete te permite bastante ir aprendiendo mientras vas trabajando, viste. Pero bueno, como que tampoco da… Por lo menos yo no me sentía cómoda si veía que lo que hacía no estaba para vender. Entonces (tuve) mucho también la ayuda de mi compañera que fue quien me dijo: “Yo te banco hasta que puedas dar esa vuelta”, porque si yo no le dedicaba todo el día no podía lograr dar esa vuelta. Cuando vos venís ganando un sueldo no podés de un día para el otro autoabastecerte, es imposible. Por eso yo tengo la suerte de tener una compañera que me re bancó en ese sentido, mi pareja, que está acá presente, Ayelén».

Milagros: ¿Ella es fileteadora también?
“No es fileteadora pero sabe mucho de fileteado, muchísimo. Y se dedica como a toda la parte organizativa de lo que es hoy La Filetería, que es mi taller y el taller de Cris, Cristian Blanco”.
Milagros: Te quiero preguntar Ceci, vos decís que te dedicabas a la docencia, estudiaste Lengua y Literatura, por ahí venía la mano… ¿Habías tenido contacto con el arte antes? (…)
“¿Con el dibujo, la pintura…? Eh… yo tenía un grave problema cuando era chica —dice entre risas—, el que mi hermano dibujaba muy bien. Entonces todo lo que yo dibujaba me parecía terrible porque me comparaba con él, entonces nada, lo dejé de lado a eso.
Después de grande hice taller de pintura antes de venirme a vivir a Capital en un taller con un artista plástico en Rojas, que es mi pueblo, y la verdad que era un espacio que me gustaba muchísimo. Pero bueno, hacía abstracto, aprendía mucho de teoría del color… Pero en ese momento no conocía prácticamente el fileteado. Eso solo. Pero cuando yo empecé las clases de fileteado lo que más recuerdo es que me encantaba el ambiente de taller; este ambiente lleno de pintura, pinceles… Ese ambiente me parece hermoso… Y no sabía nada de dibujo, pero nada; y el filete en principio es dibujar mucho también. Así que empecé con los primeros ‘palotes’, le digo yo. Pero desde que empecé nunca dejé. Digamos, me puse a dibujar, a dibujar y a dibujar 20 millones de banderas, 20 millones de flores. Siempre al que se acerca a aprender fileteado le digo lo mismo: se puede empezar de cero porque realmente yo no sabía hacer un círculo”.
Milagros: Claro, sos un ejemplo ideal de que sí se puede.
“Con mucha constancia. Igual para mí cualquier tipo de arte es constancia, disciplina (…). Creo muy poco en el tema del artista genio. ¿Que hay personas con mayor facilidad? Sí, pero se puede pulir dedicándole tiempo”.

Milagros: Bueno, y me mencionaste antes a Memo Caviglia, quería preguntarte cómo diste con él y cómo eran sus clases. Sabemos que fue un gran maestro.
“Sí. Bueno, yo me comuniqué con él por Facebook me acuerdo. (Me pasó) el tema este que pasa siempre a todos los que nos pica el bichito del filete: cuando empezás a buscar, hay muy poco. Entonces yo en ese momento había empezado a buscar todo, buscaba en Internet y bueno, ahí me vi todas las entrevistas que había hecho la asociación para la declaratoria de UNESCO, para relevancia de datos, dónde estaban los talleres, quiénes practicaban el oficio… Y ahí vi, como que conocí la asociación y sabía que Memo era como el motor de la asociación, entonces le escribí a él para preguntarle sobre las clases y, cuando se alquiló la sede, me escribió para avisarme que iba a dar clases los sábados en San Telmo y ahí comencé a ir.
Y bueno, la verdad que la experiencia de taller con él fue excelente y también el espacio, como que ahí se respiraba filete, había siempre en la paredes muestras, porque se iban haciendo diferentes muestras… Memo además era carrero digamos, sabía muchísimo, era muy experto en todo lo que era fileteado tradicional, de carro. Entonces te podías poner a hablar de filete las 24 horas. Y los sábados para mí eran como… Porque además yo seguía trabajando en ese momento, entonces era toda la semana trabajar y el sábado pintar… Y era filete y tango, pintar y escuchar tango. En ese momento no me di cuenta lo importante que fue haber conocido a Memo, y fue muy importante”.
Darío: una pregunta que quería hacerte, mencionaste que había un grupo de mujeres, o la mayoría eran mujeres en el taller, ¿alguna de esas mujeres hoy también es fileteadora?
“Sí, de hecho es una de las chicas con las que yo más pegué onda, como que nos hicimos amigas, porque también somos del mismo barrio, las dos vivimos en La Boca aunque yo soy hincha de River y ella es de Boca, que es Silvana Alfonso, que sí, hoy en día es fileteadora. Como ella es murguera también hace mucho filete para murgas (…), ambas cosas prohibidas en la dictadura: el filete y el carnaval. Todas expresiones populares, identitarias, alegres, coloridas… Todo lo que tenía que ver con la identidad, se intentó borrar en esa época, como estandarizar la cosa”.
Milagros: Claro, pero las expresiones populares y el arte siguen por más que intenten sacarlo. Va a permanecer.
“En eso estamos, por suerte cada vez somos más”.
Darío: Sí, totalmente. En ese sentido siempre yo creo que la adversidad nos hace más fuertes.
“Sí, sí, la resistencia ¿no?”

Milagros: Bien Ceci, nos mencionaste que eran un grupo interesante de mujeres en su mayoría y quería ir a eso: ¿cómo ves el escenario actual con tantas mujeres fileteadoras, siendo que en otro momento fue un oficio, en sus inicios, de hombres?
«Eh… Y hoy en día somos bastantes. Sigue siendo difícil para la mujer hacer fileteado. De hecho, en una charla que preparamos para el Encuentro de Fileteadores que se hizo en Tecnópolis, que fue en la segunda charla que hubo sobre mujeres de la asociación, una de las cosas que planteábamos era que a las mujeres les cuesta más, que a la hora de ir a un taller va, pero después el hecho de poder practicarlo día a día se le hace mucho más complicado, porque hoy en día sigue teniendo la carga diaria de las tareas de cuidado. Entonces una mujer que va a taller de fileteado y que tiene a cargo las tareas de cuidado y además tiene que trabajar, para poder revertir eso se le hace muy complicado. Entonces un compañero, un colega que enseña fileteado, dijo: “La verdad que no lo había pensado y tenés razón. Yo tengo muchas mujeres que toman clases, pero después muy pocas se pueden dedicar fuera de la clase. Pintan en el taller pero después no pueden desarrollarlo como oficio”, que tiene que ver con la cantidad de horas que requiere poder adquirir la técnica. Pero bueno, más allá de eso y a pesar de eso, somos muchas. Pero en comparación con la cantidad de hombres que aprenden y la cantidad de mujeres que aprenden, pueden avanzar o pueden dedicarse más los hombres que las mujeres, aún hoy en día.
Y seguimos teniendo algunas cositas como… que es mucho más difícil la vía pública, poder trabajar en la vía pública. Por ahí, qué sé yo, si vos tenés que filetear una vidriera, lo más probable es que vayas a buscar a un hombre. Eso como que se da por… una palabra horrible pero que… simboliza un poco, como que se da ‘naturalmente’ eso, viste. Se da eso y después cuando estás pintando en la vidriera la gente pasa y dice: “¡Y es una mujer!”, o sea, les asombra que haya una fileteadora… y estamos hablando del 2024. O si vas a pintar con un compañero, el que te contrata va a hablar con tu compañero y le quiere pagar a él. O sea, son pequeñas cositas que bueno, que hacen a la cuestión de género.

Pero en ese sentido desde la asociación se empezó a trabajar con eso, hemos participado de, por ejemplo, el ciclo que hizo el CCK “Nosotras Movemos el Mundo”,que es una semana en torno al Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo, donde por ejemplo… en la feria vienen artesanas de todo el país. Y bueno, se convocó a las fileteadoras como representantes artesanas de la Ciudad de Buenos Aires.
También el año pasado se hizo el 3° Encuentro de Mujeres Fileteadoras, no desde la asociación, sino que fue promovido por una compañera que siempre fue la que impulsó los otros dos encuentros. Hacía muchos años que no se hacía y se logró el tercer encuentro. No se dedica a filetear, tiene otro oficio pero es una fanática del fileteado, es Celina Moncada (?). Ella es voluntaria en una biblioteca popular en Vicente López y el encuentro se hizo en la biblioteca (…).
Después pintamos para una obra grande todas las mujeres de la asociación con una frase… como que había que hacer… era una consigna que atravesaba varias cosas: el tema de la ecología, el tema de las mujeres siempre como propulsoras de la defensa de cuestiones que tienen que ver con el ambiente… Bueno, lo vemos siempre, las mujeres están en las ollas populares, encabezando las ollas, están encabezando la lucha por el agua, por el territorio… Y muchas veces se invisibiliza eso. Entonces tenía que ver con eso la muestra. Hicimos un cuadro grande en el que la frase era… ¿Aye te acordás la frase? Porque era larga, la frase de Borges. Estuvimos aparte debatiendo un montón la frase porque comparamos… como que atravesamos varias violencias y fuimos por eso».
Milagros: Contame, siendo parte de la asociación, debe haber más mujeres afuera también… ¿Pero en la asociación cuantas mujeres actualmente hay?
“¿Cómo socias? Mirá, en la asociación somos alrededor de 200 socios, hay más de 200 pero… 200 socios que participan o están más activos. Yo creo que son menos de la mitad; habrá un 40 por ciento aproximadamente. Lo que pasa es que en la asociación los socios y las socias no todos se dedican a hacer fileteado o no todos son fileteadores. De hecho es una cosa que estamos trabajando el tema de categorizar dentro de los socios al socio adherente… como el socio amigo y el socio fileteador. O sea, el que es socio para apoyar a la asociación y el que es socio porque es fileteador. Estamos en ese tema”.
Retomando el tema anterior, de la participación de mujeres fileteadoras en una obra grande, recuerda: «Te digo la frase… “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”. Así que bueno, ahí íbamos… Y era una frase a la que habíamos llegado comparando la violencia que sufre la mujer y la violencia que sufre la tierra como creadoras, como dadoras de vida y cuidadoras de vida, y nos atraviesa la violencia del capitalismo, la violencia del patriarcado… Bueno, un poco fue ese el debate que surgió y a partir del que salió esa frase (…).



Cuando una conoce de dónde vienen muchas cosas, cuando empezamos a hablar entre nosotras y nos damos cuenta de que lo que nos pasa no es individual, sino que nos pasa porque es un sistema en el que vivimos, a todas se nos prende el bichito de la lucha. Entonces muchas hemos trabajado, hemos aportado dentro del filete lo que son las frases de la lucha contra la violencia hacia la mujer. Y en la charla esta que te decía, también trabajamos el hecho de que el filete por la época en la que se desarrolló, en los carros cuando se empiezan a decorar los carros con el filete, tenían frases, que después el filete pasa a los camiones, y los camiones también tenían frases, que eran estas frases un poco cómicas… Y bueno, la mayoría de frases eran misóginas, terribles. Hay frases terribles como producto de una época, ¿no? Eso estaba naturalizado y se fue poniendo en discusión. Hoy en día a nadie se le ocurriría poner en un camión: “A la mujer no hay que pegarle, es inútil”. O sea, creo que a nadie se le ocurriría. Ni siquiera aunque sea machista, porque está fuera de época».
Milagros: Claro, es algo que atraviesa la época. Lo hemos visto por ejemplo también en televisión.
«Claro, hoy en día hay un tipo de humor que quedó atrás y que tiene que ver con las épocas, cómo hemos ido luchando y posicionándonos dentro de la sociedad. Y bueno, un poco en cuanto a lo que tiene que ver con el filete, es esa entrada de la mujer que empieza más o menos a fines de los 90, principios del 2000… Estamos hablando que fue un siglo después de cuando empieza el filete, por esto de que el filete se transmitía en un ámbito masculinizado de maestro a discípulo como en el artesanado, y esos eran ambientes cerrados donde no entraba la mujer. La mujer entra cuando los fileteadores abren los talleres para dar clases, en parte, porque empieza a escasear el trabajo porque ya en esa época empieza la reproducción digital, el plotter… Entonces el trabajo hecho a pincel empieza a caer muchísimo y los fileteadores encuentran una de sus fuentes en el dar clases, una de sus fuentes de ingreso. Uno de los primeros que empezó fue Ricardo Gómez que era fileteador de colectivos, de carros, maestro. Y en un momento él dice: “En un momento me di cuenta que eran todas mujeres las que venían al taller”».