En este artículo te presentamos a Roberto Brandán, un fileteador de Florencio Varela que cuenta ya con más de 10 años de trayectoria. En una entrevista, nos cuenta cómo hizo su camino, cómo es su filete y la versatilidad que presenta, sus deseos a futuro, entre otras cosas.

Contame sobre vos. ¿Cómo conociste el filete y te interesó aprender esta técnica?

“Tengo que empezar desde el principio, digamos. Yo empecé a estudiar artes plásticas a los 13 años y estudié por cinco años aproximadamente. Después con el tiempo empecé a activar lo que es el letrista, ser letrista, pintar letras, porque era una salida laboral mucho más redituable; aunque he pintado cuadros, he expuesto, he ganado premios en diferentes lugares, he vendido cuadros de dibujo y de pintura… Pero bueno, el trabajo de letrista era más redituable. 

Y con el tiempo una persona que quería un cartel, lo quería fileteado. Yo conocía lo que era el fileteado y bueno, por ahí un poco confiado en mis habilidades como dibujante y pintor, le dije que sí, que le podía hacer el cartel fileteado. Pasó lo siguiente: no pudimos sacar el cartel porque estaba puesto con atornilladoras automáticas y había quedado durísimo; yo lo quise sacar con destornillador y hasta se me rompió y no pude. Eso me dio tiempo para investigar bien lo que era el fileteado y practicarlo. Y me di cuenta que lo que yo pensé que podía llegar a ser no era ni cerca de lo que era el fileteado (…). Cuando me puse a investigar sobre el filete, no había mucha información, pero lo poco que pude recaudar estuvo bueno y encontré un lugar en San Telmo, que en ese momento era el Museo del Filete, donde podía encontrar información y me fui hasta allí. Y ahí me vendieron un librito de Ediciones Maizal y lo leí todo. Prácticamente desde que lo compré hasta que llegué a mi casa casi que lo había leído todo”.

¿Quién escribió ese libro?

«Ese libro es un resumen del libro de Rubió. Es un resumen del libro que… es digamos, el libro más importante que tenemos como referencia los fileteadores. Se llama Los Maestros Fileteadores de Buenos Aires y lo escribió Rubió y Barugel, ellos dos. Este chiquito que yo compré es un resumen. Cómo está redactado este libro chiquito fue realmente muy hermoso y lo pude leer todo. Una vez que leí ese libro dije: “Yo tengo que pintar esto”. La verdad que me atrapó la historia, me atrapó la técnica… De todo hablaba un poquito el libro. Entonces yo me puse la meta de pintar eso y me puse a practicar por mi cuenta, autodidacta. Empecé a visitar talleres de algunos fileteadores y fue todo cuestión de práctica, todos los días, todos los días. El filete exige eso, si realmente uno quiere ser fileteador, no puede tomar una clase y hacerla una vez a la semana o una vez por mes; el fileteador dibuja y pinta prácticamente todos los días. Y fue así como fue saliendo el filete. 

Tomé taller con un maestro fileteador llamado Sergio Menasché unos meses nada más porque él se enfermó y después no pudimos seguir con el taller, pero eso me sirvió mucho. Sí fui unas cuantas veces al taller, no a tomar clases pero sí a ver cómo enseñaba, de José Espinosa. Y lo que tiene José Espinosa es que todo el tiempo te enseña, todo el tiempo mientras vos vas charlando con él te tira técnica, te habla de esto, de lo otro… Aprendí muchísimo con él. Con el tiempo cuando ya pintaba mejor mi filete, inclusive lo invité a trabajar conmigo, hicimos algunos trabajos juntos y todavía aprendí más. Así fue mi aprendizaje, un poco de acá, un poco de allá…».

Fue mucho de búsqueda, ¿no? (…). Casi todos los fileteadores con los que hablé que han intentado hacer el primer filete, me han dicho que no era lo que pensaban (…), sí o sí hay que aprender la técnica, no hay otra.

«Tal cual, tal cual (…). Hay algunos que por ahí se les hace más corto porque toman desde el primer día taller y por ahí en unos años ya están haciendo un filete respetable. En mi caso como fui autodidacta… 

Bueno, yo soy de Florencio Varela, también a uno de los primeros que fui a ver fue a un letrista que yo sabía que era fileteador también. Un hombre grande que hoy está cerca de los… 87 años. Él dice: “Yo ya estoy jubilado, ya no pinto más”, pero yo fui, hablé con él y también me dio técnica».

¿Cómo se llama este señor de Varela?

“Este señor de Varela se llama Rodolfo Arenas, un fileteador de los años primeros. Él no tiene página de Facebook ni nada. Totalmente aislado de todo eso.

Y otro que fui a ver fue a Alberto Pereyra que ha fallecido hace poco lamentablemente. Un fileteador también de aquella época que también tuvo una humildad y me ha dado las técnicas. Todo llega absorbiendo todo; y bueno, así fui haciendo mi propia técnica digamos, o sea, mis propios filetes”.

Claro, por lo que me contás, fuiste sacando un poquito de cada persona que visitabas, de cada fileteador que te podía aportar algo sin pasar por las clases formales. Qué interesante.

¿Y cómo definís vos a tu estilo de filete? (…).

“Defino mi filete como un filete tradicional, porque hay fileteadores colegas míos, que están trabajando muy bien, que tienen un filete un poco más actual, con colores un poco más llamativos, otro tipo de técnica de filete… El mío es más tradicional, como casi la mayoría de los fileteadores (…)”.

¿Desde hace cuánto que sos fileteador?

«Hace 12 años. Me puse bien a sacar cuentas y son 12 años cuando comencé con este cartel, que al final después de unos meses me llama la persona y me dice que lo había sacado. Y ahí le pude hacer un filete más o menos parecido a un filete —comenta entre risas—, pero después de años lo veo y no es lo mismo. Igual la persona quedó contentísima. Te cuento que el año pasado llamó y quería retocarlo y yo le digo: “Mirá, te ofrezco volver a rehacerlo, ahora yo aprendí mucho más”. Me dice: “No, no, yo solamente quiero que lo retoques porque me encanta este cartel, no lo quiero cambiar”. Y lo retoqué solamente e inclusive después le filetee los vidrios porque es una vinoteca de Florencio Varela. Y hoy se hacen eventos para gente de recursos para que puedan ahí degustar vinos que él trae exclusivamente y todo. Y bueno, le filetee los vidrios hace poco, el año pasado. Inclusive participé de unos de los eventos fileteando en vivo y todo».

¿Cómo se llama el lugar?

“El lugar se llama Vinoteca La Pulpería de Florencio Varela. O cerveteca también porque vende cervezas también (…)”.

Sobre aprender a filetear, Roberto nos comenta: «Los primeros cinco años fueron de aprendizaje y lo que yo hacía era medianamente filete, algo parecido. Pero después de cinco, seis años, recién lo mío era filete. Y es así en casi todos los casos, porque en los que aprenden en un taller con una persona se les acorta el trayecto, en un año ya pueden estar haciendo, como te decía, un filete respetable, pero con el estilo del maestro. De acá a que se despegue del maestro, de lo que le enseñó, lleva también su tiempo (…). Muchas veces pasa y lo he visto, un aprendiz de cierto maestro hace una obra casi que no sabés si es de él o si es del maestro. Esto me lo había dicho justamente Sergio Menasché en una conversación que yo tuve con él antes de tomar unos meses de taller. Él me dijo: “Mirá, lo mejor para mí que podés hacer es no tomar clases con nadie; ver un poco de acá, de allá, así formás tu estilo”. Y bueno, yo finalmente tomé unas clases con él pero casi que le hice caso en eso, no tomé una clase formal muchos años con un solo fileteador. Y hoy puedo hacer el filete que a mí me gusta, de la forma que a mí me gusta, usar los colores que a mí me gustan y bueno, eso hace a mi estilo digamos».

¿Qué diferencia a tu fileteado? Sabemos que vas por lo tradicional como contaste, ¿pero cuál es tu toque?

“Yo puedo decir que son los colores porque… de los colores puros algunos trato de mezclarlos para hacer colores distintos, colores únicos… Yo voy a lo básico y me sirve. Y después la composición, aunque sea sencillo el filete trato de que sea una composición que tenga una buena visual. Y puedo decir que a veces con pocas palabras, con pocos elementos, logro hacer un filete que esté a la altura”.

Contame cómo es tu trabajo en Varela. ¿Sos reconocido ahí como fileteador? ¿Hay más fileteadores, sos el de la zona…?

“Bueno, el maestro que te mencionaba, Sergio Menasché, es uno de los más conocidos pero trabaja generalmente en Berazategui, de hecho él trabaja para Cultura de Berazategui. Así que hoy por hoy al que conocen trabajando más es a mí, porque él está abocado a ese trabajo y ya casi que no hace cosas acá. 

Y sí, soy conocido acá en Varela más que nada como fileteador. Antes me conocían como artista plástico porque soy muralista también, pero ahora ya me identifican con el fileteado (…), y no solamente acá, sino que he hecho trabajos en los alrededores como Berazategui, Quilmes, en Capital Federal he hecho muchos trabajos y también en las provincias. Últimamente estuve en Entre Ríos y en Córdoba que es ya es la tercera vez que voy llevando trabajos y haciendo trabajos allá”.

Y entre Capital y la zona del conurbano, ¿en dónde tenés más trabajo?

“No, trabajo en todos lados; en La Plata también he hecho. Te cuento, yo soy un fileteador bastante versátil porque ese era mi objetivo, no solamente filetear cuadros chiquitos o cosas chicas o estar en un taller. Yo ya vengo de trabajar en la calle con los murales y con lo de letrista, entonces mi intención era trabajar en la calle. De hecho soy versátil porque he logrado filetear para empresas de colectivos. Y con los fileteadores de colectivos pasa lo siguiente: hay algunos que son solo fileteadores de colectivos y les cuesta despegarse de eso, y después están los que son muy pocos que filetean colectivos y otras cosas. Yo soy reconocido como fileteador de colectivos; de hecho voy a las exposiciones de colectivos ya con trabajos encargados. He fileteado para empresas como la 85 de Quilmes, para la 98, para la 307 de La Plata, para la 128 de Lanús… Y después escolares por todos lados; los colectivos escolares particulares por todos lados. Eso hace que trabaje por muchos lugares”.

Y más allá de esta versatilidad, ¿en qué formato preferís trabajar vos o qué es lo que más te gusta? 

Me gusta todo. Lo que sí a veces cuando sale demasiado trabajo sobre una cosa, es como que ya me cansa. No quiero estar siempre… O sea, yo no sería solamente fileteador de colectivos, porque de hecho me pasó, me empezó a salir mucho trabajo de colectivos y estaba trabajando mucho en la empresa, casi que estaba como un obrero más de la empresa y ya no me agradó estar tanto tiempo ahí, ya quería hacer otras cosas. Eso es lo que pasa conmigo”. 

Claro, eso es lo bueno que tiene el filete: podés ir mutando, cambiando… no te obliga a estar en un lugar encasillado.

“Tal cual. Pero es como yo te decía, no todos los fileteadores son así. Está el fileteador que ama filetear colectivos y solamente filetea eso y vive ahí en las empresas de colectivos. Están los que hacen en su taller los cuadritos que van a vender en la feria y trabajan toda la semana para el domingo llevar sus cuadritos a la feria. Y bueno, en mi caso no, me gusta trabajar en mi casa un tiempo, después salir… fileteo vidrieras (…) y después carteles de todos los tamaños (…)”.

Mostrando algunas de sus obras al momento de la entrevista, comenta: «Esto es algo de lo más tradicional que hacemos los fileteadores que son los cuadros. Los fileteadores… me ha pasado a mí como a algunos de mis colegas… nos pasa que no tenemos muchos trabajos para nosotros. Yo en un momento tenía trabajos que hacía para mí. Después con el tiempo los iba vendiendo o salía alguna cosa y te quedás con poco trabajo siempre para vos, propio. Pero este en especial del colectivo de la empresa 324 que es típico de Florencio Varela y la zona de Quilmes, ese colectivo fue uno de los que presenté en el 3° Encuentro de Fileteadores. Era la segunda vez que me presentaba en el encuentro de fileteadores y presenté esa obra. Esa obra tuvo mucha repercusión y me abrió puertas en muchos lugares y fue mucho antes de que yo empezara a filetear colectivos. Así que fue como una antesala de lo que se me iba a presentar después. Inclusive salió en una revista de Colombia, una revista virtual que vino a ver la exposición de fileteado, a hacer una nota sobre eso y salió en la portada (…).  Es una obra que también me abrió exposiciones en algunos lugares donde pude exponer mi obra cuando la tenía completa. 

Después, esto te muestro que estoy haciendo ahora (…), es un pescante de carro, es la parte de adelante del carro. Cuando van las personas en el carro tiene esa madera adelante. Bueno, estoy fileteado un carro, esto lo saqué para más comodidad para trabajarlo, pero lo voy a colocar. Lo tengo acá en mi casa, está en proceso (…)».

¿Ya has fileteado algunos carros? ¿Tenías experiencia?

“Sí, ya tenía experiencia. Me largué hace mucho a filetear uno casi por mi cuenta, investigando mucho; y después uno de esos carros que mejor nos quedó fue con José Espinosa que yo lo invité a trabajar. Me había salido el trabajo a mí y lo invité a trabajar a este maestro y aprendí muchísimo ahí. Hace poco estuve restaurando un carro en Wilde de un maestro fileteador llamado Ricardo Gómez, que se habían deteriorado muchas partes de ese carro y bueno, lo estuve restaurando. Y ahora me llegó este para filetearlo. ¡Ah! Y estuve fileteando uno chiquito que era como una miniatura, que ese lo filetée todo también para una persona que tiene una colección de carros”.

Así que bueno, fiileteás de todo. Te pueden pedir desde una vidriera hasta un carro, hasta un colectivo… ¿Un mate?

“¿Sabés que no? Mate no fileteo, es lo único, pero las otras cosas… El tema de los mates lleva su trabajo (…), es algo que no me llama filetear mates para vender. Me gusta más carteles, cuadros y todo lo que te mencioné”.

¿Hay algunos fileteadores que admires o que sean una inspiración para vos? Más allá de haber estado aprendiendo un poquito de varios.

“Sí, sí, sí. Que yo admire los trabajos… Uno de ellos es Adrián Clara, es un fileteador que trabaja hace mucho en San Telmo, me gusta mucho su filete, su estilo. Otro por ahí es José Espinosa también, tuve el privilegio de trabajar con él. Y otro es un colega… Hay dos, uno está en España, que se llama Martín Oubiña, casi que comenzamos juntos en el fileteado, él un poco más antes que yo y me gusta mucho su estilo. Y el otro es Facundo Leguizamón, que también un poco antes que yo empezó él pero me gusta también mucho su estilo y sus colores”.

¿Tenés tu taller ahí en Varela? ¿En Capital? ¿Das clases?

“Mi taller lo tengo en mi casa y, como te digo, no tengo un lugar físico donde por ahí yo recibo gente porque casi no estoy nunca. Mi trabajo es afuera, ir, venir, a veces estoy un par de días en mi casa, en mi taller, pero después es andar en la calle; porque sigo trabajando de letrista también, a veces pinto solo letras, no hago filete, es lo que me pide la gente. 

Y después no estoy dando clases por ahora, lo que sí estoy haciendo seminarios. De vez en cuando armo algún seminario, he dado en Córdoba, en la Costa Atlántica, Palermo, en San Telmo… y también estoy trabajando con la agencia de turismo 054 Travel”.

Y hablando de 054 Travel, contame desde hace cuánto que estás participando de los tours recibiendo a los turistas y enseñándoles. Y bueno, qué te parece esa experiencia. 

“Es muy linda, muy linda experiencia. El turista viene digamos en su viaje a conocer nuestra cultura y quiere solo tener la experiencia, ¿no? Yo estaba acostumbrado a mi seminario de cinco, seis horas. Pero obviamente ellos solo quieren la experiencia, así que tuve que ingeniarmelas para reducirlo a dos horas, pero que se puedan llevar la experiencia de dibujar los elementos del filete, por lo menos tres elementos, y poder pintarlos y llevarlos al estilo del fileteado con sus luces y sombras. Y la verdad que responde la gente, me gusta mucho porque responde y se van todos contentos siempre. En todos los proyectos de turismo que tuvimos en los tours se fueron todos contentos con sus tablitas, porque se las pueden llevar. Las pintaron ellos mismos y bueno, eso me llena también a mí (…)”.

Sí, además de que el turista va predispuesto, con ganas… Me imagino que también es un plus ese entusiasmo. ¿Y recibís más extranjeros o gente del país en esos tours?

“Generalmente… del país una sola vez. La mayoría eran extranjeros. Si bien algunos en español, la mayoría extranjeros. Una sola vez vinieron de Córdoba, después todos los otros fueron de afuera”.

¿Y desde hace cuánto estás con 054 Travel haciendo estas clases para el tour?

“Dos años creo, dos años”.

¿Qué significa el filete para vos? ¿Qué es en tu vida?

“El filete, primero significa una parte de la cultura importantísima de nuestro país. Muy, muy importante, por eso es popular, ¿no? Porque nos representa y nos llena y he visto a la gente emocionarse con trabajos de fileteado que le he hecho. Y el arte siempre emociona, ¿no? El filete porteño es arte, aunque algunos quieran catalogarlo de decoración. El filete porteño es arte, cumple todas las reglas del arte (…). Y además llega eso, llega a los sentimientos de las personas, las hace emocionar.

Y el filete para mí fue una puerta que se abrió pero grandísima. Como te decía, yo antes con las artes plásticas podía trabajar de eso muy de vez en cuando, tener algo de dinero, algo que me redituara (…), pero el filete porteño me ha traído trabajo continuo. Trabajo y puertas a experiencias importantísimas, como poder viajar, como te decía, a Córdoba o a Entre Ríos y prácticamente tener todo cubierto. Cuando viajé a Córdoba me pagaron todo, el hotel, me pagaron el viático, la comida  y encima fui a trabajar y me traje dinero. Así que cosas como esas solo me las ha dado el filete. Amo este arte y lo aprecio muchísimo, me gusta mucho enseñar y lo hago con toda la pasión que puedo en cada uno de los trabajos”.

Mencionaste que la gente se emociona con tu arte, quiero preguntarte por algún trabajo que haya sido especial por lo que pintaste a gusto tuyo o por lo que alguien te solicitó.

«Ha habido varios, ha habido muchos. Por ejemplo, te cuento dos que me vienen a la mente. En España, creo que en Madrid era, un muchacho por el hecho de haber visto en Instagram la foto del fileteado de los colectivos de la línea 85, él me dijo que quería que yo le pintara, creo que eran cinco o seis cuadros de chapas fileteadas; me dijo qué cosas quería y todo, y me dijo el porqué: “Porque yo vi tu fileteado en los colectivos del 85 y me encantó y además yo viajaba en esos colectivos cuando vivía en Buenos Aires”, viajaba para trabajar en ese colectivo, así que me dice: “Quiero tu fileteado” y me lo pidió exclusivamente. Cuando se lo mandé se emocionó… es un argentino que hace como 20 años que vive allá y bueno, eso fue una emoción grande, estaba contentísimo, me mandó un video. Pero… cosas como esas me ha ocurrido que por haber fileteado el colectivo, este muchacho me llamó de España y quería que yo le filetee esas obras. 

También me pasó en otra ocasión en Palermo, unos chicos dueños de un restorán, corrieron un colectivo para ver la firma buscándome por Instagram después y encargándome el fileteado de una cantina de Palermo que se llama “La Favorita” (…).

Y ahora hace poco, hay una artista plástica que va a exponer en San Telmo en julio y quería que su cartel de presentación sea fileteado. Así que se lo hice en base también a su paleta de colores, lo que ella pintaba y la verdad no pensé que se iba a emocionar tanto (…)».

Qué interesante esto de decir que están corriendo el colectivo para ver quién lo fileteó… A veces pensamos que el filete se olvidó, que quedó en el pasado, que quizás a veces la gente pasa por la calle y no le presta atención (…).

«Sí, ¿sabés? Te cuento otras curiosidades: primero, toda la gente que pide filete, la gente grande o de mediana edad, es porque en algún momento les quedó en su recuerdo, de su abuelo, de su padre… como este muchacho del colectivo en el que viajaba. O muchos recuerdan: “Yo me acuerdo que mi abuelo tenía un carrito o un camión y estaba fileteado…”, eso lo mueve a uno a pedir una obra fileteada. Hay otros que les gusta simplemente el estilo, pero eso es lo que más mueve, lo que más llama, lo que más hace que nos pidan fileteado o que quieran aprender fileteado. 

Y otra cosa que me ha pasado, es por ejemplo en los colectivos, que me ha asombrado a mí, la mayoría de los colectiveros son muchachos jóvenes, muchachos de entre 20 y 30 años. Y esos son los más entusiasmados con el fileteado. Muchos dicen que es un arte antiguo, pero en realidad no, el filete está muy en vigencia (…). Esos chicos, esos jóvenes de 19, 20 años, me han pedido que les filetee el colectivo. Y lo pagan ellos, esto es algo que muchos no saben. Los choferes son los que pagan el fileteado del colectivo, le piden permiso a la empresa y hacen filetear el colectivo (…). Los he visto en Capital muchas veces que los cruzo o cuando voy por la zona de Quilmes. Ya de lejos los veo y ya sé que es mi banderita, ya sé que es el colectivo que yo filetee. Se distingue muchísimo el fileteado en los colectivos, los estilos de cada uno».

¿Qué pensás para tu futuro en el filete? ¿Tenés algún proyecto, algún deseo que quieras cumplir en este arte?

“Sí, primero ya voy cumpliendo objetivos. Mi más grande objetivo era viajar con el arte, y con el fileteado porteño he logrado eso. Quiero llegar a Europa, alguna vez filetear allá. Seguir fileteando en distintas provincias de nuestra hermosa Argentina. Y después me encantaría poder dar clases en alguna escuela o en alguna universidad donde la gente pueda tomarlo de forma gratuita al fileteado, eso sería hermoso. Hay muchísima gente que quiere aprender fileteado pero no tienen los recursos, se quedan en el camino. Ahora hace muy poco están en un proyecto con la Universidad Jauretche de acá de Florencio Varela, la posibilidad de que pueda llegar a dar clases yo. Pero bueno, está ahí en el papeleo digamos, así que ese sería un objetivo grandísimo. Pero mi idea es que se dé de forma gratuita, hasta ahora es arancelado”. 

Claro. Capaz mediante un centro cultural también, a ver si el municipio puede hacer alguna intervención, algún taller municipal… 

“Aunque no lo creas, no es fácil. Muchos años estuve intentándolo y nunca se pudo dar. (Hubo) veces que estuvo ahí de poder darse y cambió el gobierno, cambia la gente, cambia la gerencia y queda todo en la nada. No es para nada fácil, así que un poco dejé de apuntar ahí. Ahora estoy apuntando a otro lugar, vamos a ver si se logra”.

Clases igualmente has tenido la experiencia de dar en algún momento como me contaste, ¿no?
Sí, sí, he dado taller. Antes de la pandemia he dado por tres años. De hecho alumnos míos son fileteadores. Y después de forma virtual por la pandemia dos años más y de ahí también salieron algunos otros más que son fileteadores. Así que eso también me da orgullo. Uno de ellos está trabajando en la Feria de San Telmo, otros trabajan esporádicamente y hasta del último seminario particular que di que fue en diciembre, hay un muchacho de acá de Florencio Varela que hoy por hoy ya está haciendo mates y está haciendo cuadritos, vendiendo y le está poniendo pilas casi todos los días a su trabajo”.

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Acerca de Milagros Yegros

Milagros Natividad Yegros nació en Magdalena, Buenos Aires, el 20 de diciembre de 1998. Una vez finalizados sus estudios secundarios, realizó un curso de Coordinación Turística, lo que luego la llevó a estudiar turismo en niveles superiores. Es Técnica Superior en Turismo por Universitas La Plata y se ha perfeccionado en Comunicación Turística por la Organización Mundial de Periodismo Turístico. Ha trabajado como guía turística freelancer en su ciudad, para la revista digital española Mi Viaje y trabaja como comunicadora en la radio FM 100.9 y Frecuencia TV de Magdalena. Desde 2020 se desempeña como redactora en este proyecto de filete porteño, donde junto a Darío Dress, Director General de 054 Travel e ideador de este proyecto, trabajan codo a codo para acercar el filete porteño a la comunidad.

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